Museo vostell los barruecos

Guadalupe neves en pepa museo vostell malpartida

Cuando el artista alemán Wolf Vostell visitó los Barruecos en 1974, consideró que la zona, salpicada de antiguos monolitos de granito erosionados, era una obra de arte natural, y prometió instalar un museo Fluxus que pudiera trabajar con la belleza natural del paisaje. Y así lo hizo. En 1976, en una antigua casa de lavado de lana del siglo XVIII, Vostell instaló la primera escultura, «VOAEX» (coche de hormigón).

Wolf Vostell fue un pionero del movimiento Fluxus, un movimiento artístico reaccionario de posguerra que, según el manifiesto escrito por el artista George Maciunas, pretendía «purgar el mundo del arte muerto». Vostell pretendía llenar el histórico edificio de arte contemporáneo.

Algunas de las obras más representativas de Vostell se encuentran en el museo, como «Auto Fever», «Fluxus Buick Piano» y «¿Por qué el proceso entre Pilatos y Jesús duró sólo dos minutos?», esta última una altísima escultura formada por un avión ruso, dos coches, varios monitores de ordenador y tres pianos de más de 15 metros de altura (y ahora algunos pájaros con sus nidos).

Los barruecos. (malpartida de cáceres, extremadura)

demás de las salas de exposición, se puede visitar el Centro de interpretación de las vías pecuarias y de la historia de la lana de lavadero. El Museo amplía el paisaje de los Barruecos con dos esculturas-ambientes instaladas ambas entre las rocas: ‘Viaje V.O.A.E.X. (h) ormigón por la alta Extremadura’ (1976), que dio inicio a la actividad del Museo Vostell Malpartida, y ‘El muerto que tiene sed’ (1978).

El artista alemán Wolf Vostell (1932-1998) es una figura fundamental del arte contemporáneo de la segunda mitad del siglo XX. Fue el descubridor del concepto «Décollage» como herramienta artística, padre del Happening en Europa, pionero del videoarte e iniciador del Movimiento Fluxus.

Lugares que ver en ( cáceres – españa )

El Museo Vostell Malpartida fue fundado en octubre de 1976 por Wolf Vostell (Leverkusen 1932- Berlín, 1998), artista hispano-alemán de reconocido prestigio internacional, figura fundamental del arte contemporáneo de posguerra, persona muy vinculada a Extremadura desde su matrimonio con Mercedes Guardado Olivenza.

El Museo Vostell Malpartida ofrece al visitante tres colecciones de arte contemporáneo: Colección Wolf y Mercedes Vostell, Colección Fluxus-Donación Di Maggio y Colección de Artistas Conceptuales.

Además de las salas de exposición, se puede visitar el Centro de Interpretación de las Vías Pecuarias y la Historia del Lavado de Lanas. El museo se adentra en el paisaje de los Barruecos con dos esculturas-ambientes, ambas instaladas entre las rocas: ‘Viaje del V.O.A.E.X. (H) ormigón por la Alta Extremadura’ (1976), con la que se inició la actividad del Museo Vostell Malpartida, y ‘Los muertos que tienen sed’ (1978). En la actualidad es uno de los museos europeos de vanguardia más importantes y se ha convertido en un foro obligado dentro del panorama artístico nacional e internacional.

Una tarde con wolf vostell

En 1976 Wolf Vostell creó una escultura en Los Barruecos con su automóvil, un Opel Admiral negro de 1970 con el que había viajado con su familia por Extremadura. El título de la escultura es VOAEX (Viaje por la Alta Extremadura) y en 1978 creó la escultura El Muerto que tiene Sed. El 30 de octubre de 1976 fue la inauguración de la escultura VOAEX y la fundación del Museo Vostell Malpartida.

La superficie del museo es de unos 14.000 m². El lavadero fue explotado en los siglos XVIII y XIX; se trata de un interesante oficio en el que la lana era lavada por los animales de los rebaños trashumantes con agua de la charca extremeña de Barruecos de Abajo. La casa consta de varias estancias en las que se realizaban diferentes actividades: Esquilado de ovejas y pesaje.[2]

Desde 1988 el Goethe-Institut alemán colabora con el museo. La colaboración comenzó cuando Manuel Heredia (antiguo responsable de tecnología del Goethe-Institut de Madrid) apoyó a Wolf Vostell en los años 80 en la búsqueda de las 20 motocicletas de la marca Sanglas para la escultura de Salvador Dalí El fin de Parzival. Desde entonces, el Goethe-Institut participa en algunas exposiciones, conciertos y ediciones de libros[3].