Defiendo mi derecho y la gestion publica

Control gubernamental total

El discurso de los derechos humanos es aceptado por prácticamente todos los gobiernos. Un Estado difícilmente puede presentarse abiertamente como un violador de los derechos humanos. Pero, ¿cómo convertir este discurso en política pública? Proponemos utilizar las herramientas desarrolladas por la Nueva Gestión Pública y aplicarlas al ciclo de las políticas públicas, a las que se les puede dar un contenido adicional desgranando las obligaciones, los elementos esenciales y los principios transversales de los derechos humanos.

El estudio y la formulación de las políticas públicas es una disciplina reciente.1 Se inició con la conocida obra de Harold D. Lasswell, La orientación hacia las políticas, publicada en 1951 (Lasswell, 1992). La fecha es importante para entender el objetivo de las políticas públicas, dado que la Segunda Guerra Mundial había terminado, el bloque socialista en el centro de Europa se había consolidado, y 1950 marcó el primer conflicto militar que dio inicio a la Guerra Fría: la Guerra de Corea. El desafío que surgió no fue nada trivial; había una nueva potencia militar y económica que presentaba varios retos al capitalismo democrático de los Estados Unidos, uno de los cuales era la eficiencia de la administración pública a través de un modelo de estado centralizado que controlaba todos los medios de producción y luego distribuía los bienes a la población. Ante este reto surgió la pregunta: ¿Cuál es el mejor y más eficiente sistema de gobierno? Para los analistas estadounidenses, era imperativo desarrollar políticas públicas nuevas y eficientes que se basaran en la teoría científica/causal y se complementaran con la creatividad. Este fue el reto que asumió Harold Lasswell para crear lo que llamó las «ciencias políticas de la democracia».2 No es casualidad leer en su texto

Gestores públicos

Difi -la Agencia para la Gestión Pública y la Administración Electrónica- trabaja para reforzar la labor del gobierno en la renovación del sector público noruego y mejorar la organización y la eficacia de la administración pública. Difi tiene como objetivo desarrollar la organización y el liderazgo del sector público, con la coordinación entre las autoridades y los servicios públicos.

Difi es también el agente ejecutor de un proyecto de construcción de la integridad en nueve países del sureste de Europa, financiado por el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega. El objetivo del proyecto es identificar los riesgos de corrupción y comportamiento poco ético en las instituciones del sector de la defensa en Albania, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Macedonia, Montenegro, Kosovo, Rumanía y Serbia.

El proyecto se basa en la noción de que el fomento de la integridad y la reducción de la corrupción son elementos importantes para construir instituciones estatales que promuevan la democracia basada en el Estado de Derecho. Las manifestaciones extremas de corrupción son incompatibles con los sistemas democráticos de gobierno y los socavan. Además, la corrupción debilita las capacidades de defensa y seguridad de todo país y reduce la confianza y la aceptación de los militares en general. La naturaleza del sector de la defensa -entre otras cosas, su tamaño, su acceso privilegiado a información clasificada y a suministros de armas y la arraigada cultura del secreto- hace que el sector sea susceptible de sufrir malas prácticas administrativas y políticas como la corrupción, el abuso de poder e incluso la cooptación por parte del crimen organizado.

Artículo 14 echr

El discurso de los derechos humanos es aceptado por prácticamente todos los gobiernos. Un Estado difícilmente puede presentarse abiertamente como un violador de los derechos humanos. Pero, ¿cómo convertir este discurso en política pública? Proponemos utilizar las herramientas desarrolladas por la Nueva Gestión Pública y aplicarlas al ciclo de las políticas públicas, a las que se les puede dar un contenido adicional desgranando las obligaciones, los elementos esenciales y los principios transversales de los derechos humanos.

El estudio y la formulación de las políticas públicas es una disciplina reciente.1 Se inició con la conocida obra de Harold D. Lasswell, La orientación hacia las políticas, publicada en 1951 (Lasswell, 1992). La fecha es importante para entender el objetivo de las políticas públicas, dado que la Segunda Guerra Mundial había terminado, el bloque socialista en el centro de Europa se había consolidado, y 1950 marcó el primer conflicto militar que dio inicio a la Guerra Fría: la Guerra de Corea. El desafío que surgió no fue nada trivial; había una nueva potencia militar y económica que presentaba varios retos al capitalismo democrático de los Estados Unidos, uno de los cuales era la eficiencia de la administración pública a través de un modelo de estado centralizado que controlaba todos los medios de producción y luego distribuía los bienes a la población. Ante este reto surgió la pregunta: ¿Cuál es el mejor y más eficiente sistema de gobierno? Para los analistas estadounidenses, era imperativo desarrollar políticas públicas nuevas y eficientes que se basaran en la teoría científica/causal y se complementaran con la creatividad. Este fue el reto que asumió Harold Lasswell para crear lo que llamó las «ciencias políticas de la democracia».2 No es casualidad leer en su texto

Discriminación de los derechos humanos

ResumenEn las últimas décadas los investigadores han sugerido diversos modelos para las organizaciones de la administración pública. Estos modelos y reformas, generalmente denominados Nueva Gestión Pública y Post-Nueva Gestión Pública, ignoran las diferentes fases de desarrollo de las organizaciones públicas, especialmente cuando se trata de países no occidentales. En lugar de preguntar cómo deberían ser las organizaciones públicas, proponemos preguntar qué deberían hacer. Para responder a esta pregunta, presentamos varios principios a nivel individual y organizativo que pueden servir de buena brújula para los gestores públicos. A nivel individual, sostenemos que los empleados públicos deben centrarse en escuchar, ayudar y aprender. En el plano organizativo, abogamos por incorporar las políticas públicas a la administración pública, por abrazar los principios básicos en lugar de tratar de conseguir fines, y por devolver a la administración pública su papel fundamental. Estos principios se refuerzan mutuamente y, por tanto, pueden mejorar la capacidad de las organizaciones públicas.

IntroducciónLos investigadores han estado explorando diferentes modelos e ideas para definir la administración pública. Algunos de ellos abogan por redefinir los límites y los supuestos básicos de la administración pública. Por ejemplo, Koppell (2010) afirma